La economía local en Cercedilla en tiempos de pandemia

La economía local en Cercedilla durante el Covid19.

Las formas de hacer comercio, vuelven de nuevo a dar un giro hacia la dedicación, cooperación, esfuerzo, respeto a la naturaleza y la cooperación dentro de los núcleos personales de proximidad. Un ejemplo de ello son establecimientos llenos de ilusión como La Despensa donde Ana Heredia Plaza, la dueña de esta tienda a granel, contaba anecdóticamente como en plena pandemia la gente empezó a hacer lo que ella llama pedidos apocalípticos que le dejaban el almacén temblando. Esta es su visión sobre este tipo de tiendas y cómo se vieron afectadas por la pandemia.

“Las tiendas locales nos convertimos en el plan B frente a la demanda masiva de productos”

¿Cómo definirías al pequeño comercio?

Este tipo de comercio, tiene grandes ventajas; menos aglomeraciones, asesoramiento personalizado y conocimiento profundo de los productos, de mayor calidad y en muchas ocasiones ecológicos. Pero esta forma de comprar, implica un esfuerzo y compromiso extra de concienciación por parte del consumidor.

¿Qué papel juega el pequeño comercio a nivel comunitario?

La economía local es algo imprescindible, genera empleo en la zona, ofrece alternativas de consumo, distribuye la riqueza entre más actores y contribuye a formar comunidades más fuertes y resilientes sin tener que deslocalizar la producción y favoreciendo el comercio de proximidad. En una sociedad la producción local y a gran escala deben estar equilibradas.

¿Cuál ha sido su situación durante la pandemia del covid -19?

Hubo mucha gente que pasó a comprar a granel, en parte, por adquirir un mejor producto o por la facilidad que brindaron algunos comercios locales. En el momento de la pandemia vivimos un aumento de clientela muy fuerte, en parte porque las tiendas locales nos convertimos en el plan B frente a la demanda masiva de productos. Creo que este cambio llevará a un desarrollo de diferentes hábitos de consumo.

Eres parte del pequeño comercio, ¿Cómo has vivido estos meses como dueña de La Despensa?

Fueron momentos duros, de mantenerse firme, de tragarse el propio miedo y darlo todo para estar al pie del cañón y para los vecinos.

Dedicaba las tardes a preparar pedidos y así poderlos entregar por la mañana, con la intención de que la gente no tuviera mucho contacto reduciendo los tiempos de espera. La tienda a granel parece que pasó a ser una almacén de distribución debido a la carga de productos que se demandaba.

Cuidarnos entre todos y construir una red de apoyo, es algo primordial para sobrevivir en estos momentos tan difíciles.”

¿Te afectó en tu vida personal?

Fue una carga de trabajo y estrés brutal, que me agotaban física y mentalemnte, dejamos de tener horarios de trabajo y llegamos a dar más de lo que podíamos. Estar tan expuesta y para todo el mundo, al final pasa factura. Me tocó desarrollar el papel de cuidadora y poner restricciones ya que no era un desabastecimiento sino un colapso en almacenes y distribuidoras. La desinformación emitida por los medios, nos llevó comportamientos inconscientes, el miedo al desabastecimiento hizo que la gente se volviera impulsiva.

¿Cómo adaptaste la forma de trabajar para mantener tu clientela?

Intenté hacer un trabajo de educación y de calma para que supieran que allí estaba yo para cuidarles. Llegué a regalar bolsas con productos de la tienda básicos. En ese momento lo último que pensaba era en ganar dinero y creo que eso es lo importante del pequeño comercio, cuidarnos entre todos y construir una red de apoyo, es algo primordial para sobrevivir en estos momentos tan difíciles.

¿Qué importancia tiene el consumo local a la hora de plantear una recuperación económica?

El consumo local y de temporada en parte fundamental para reactivar y mejorar la economía, generar comunidad y redes más sostenibles que resisten en un futuro mucho mejor a las crisis sin depender de productos exteriores o compras en grandes superficies, los consumidores queremos un tejido comercial rico y variado donde tengan cabida todas las opciones. Esta retroalimentación permite crear bases donde pequeñas comunidades seamos capaces de ser autosuficientes.

¿Por qué arriesgarse a crear La Despensa?

La Despensa, reúne un poco todas estas ideas. Es un proyecto justo, de comercio local que brinda la posibilidad de ofrecer a la población una forma de compra más sostenible, ecológica, de productos de calidad y sobre todo reduciendo los residuos de un solo uso. Cada producto aquí tiene una historia, un proyecto de vida detrás, lleno de ilusión y ganas.

Estoy muy agradecida de poder seguir con la tienda. Ha sido un primer año de negocio muy duro, lleno de resiliencia, lucha, creatividad; un año muy bonito, de mucho aprendizaje, satisfacción y crecimiento.

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