Tanto las semillas como el aceite de cáñamo, consumidos regularmente, mejoran la salud y reducen el riesgo de enfermedades. Poseen nutrientes esenciales y compuestos fitoquímicos con efectos beneficiosos. Son muy fáciles de incorporar a la dieta porque están listas para consumir. Su sabor es delicado, en la misma gama que las almendras o las nueces, lo que facilita su incorporación a cualquier plato o tapa, simplemente espolvoreado por encima.
Es ideal una cucharada al día de semillas peladas en ensaladas o espolvoreada en crudo en cualquier plato de legumbres, cereales o puré, o en el muesli del desayuno. El aceite, en crudo, otorga un sabor único a las tostadas o los patés. Como leche, es un delicioso tentempié o merienda.